Siete meses

Estándar

Hoy cumplimos siete meses de embarazo junto a mi campeona. Siento que ha sido todo un logro, porque el hecho de que Emilia ya pueda nacer y sobrevivir, que ya esté boca abajo y me pegue unas patadas cada vez más fuertes, como de luchador de sumo, me dan la confianza de que sí, estamos ad portas de haberlo logrado.

No tengo diabetes gestacional y no tengo la presión alta. Fuera de los doce kilos que me he echado encima, todo ha andado viento en popa. Y sí, doce. Tres al mes me he mandado en los últimos controles. El doctor no me retó, pero me dijo que me cuide un poco, que no le caben dudas que los bajaré dando leche, pero que le preocupa que vaya a desarrollar algo en el último tramo. Debo confesar que me he portado pésimo, y todas las noches me como un postre, de esos de leche y de chocolate, bien calóricos. No podía parar, pero para este mes me compré en su reemplazo jaleas, que espero me desinflen un poco. Aunque todo el mundo me dice que estoy igual, yo siento el peso de esos doce kilos, en yoga prenatal apenas puedo moverme y me dio un poco de pubalgia, que es ese dolor de caderas, de los ligamentos de las caderas que se inflaman y la sensación al caminar es como si estuviera quebrada. Definitivamente, no muy agradable.

Pero así, con más kilos que nunca en mi vida, la pubalgia y el cansancio, estoy dichosa. He sido tan feliz, el embarazo es realmente un proceso maravilloso. Estoy ya totalmente enamorada de esta aliencita que se me asoma por la panza, que se manifiesta con sus pataleos, que me despierta haciéndose notar. Ya le conozco sus ritmos, se que si le pongo su canción me responderá con pataditas, y no puedo menos que morirme de amor. No la cambiaría por nada del mundo, y cuento los días para conocerla por fin.

Solo dos meses más y estará aquí. Ya tiene casi todas sus cosas, mudador, coche, sillita para el auto, ropa, pañales. La próxima semana mis tías y primas me harán un baby shower. Sí, por fin uno para mí!

Preparandome para tomar mi prenatal en cuatro semanas más. Dejaré de lado el trabajo y todo lo que no me apetezca. Quiero solo disfrutar mi panza y ese último mes en que estaremos solos con S. Luego vendrá ella, a llenarnos de luz para siempre. La felicidad y el agradecimiento son infinitos.

Un escrito para ti

Estándar

He leído por ahí que los hijos eligen a los padres antes de nacer. Esta idea me encanta, y me llena de emoción que tú, reina hermosa de mil colores, me hayas escogido como tu mamá.

Tu sabes cuántos años vivimos esperándote, años de mucho sufrir y de hacer todo lo humanamente posible para lograr encontrarnos. Eres un milagro, porque no había explicación científica para lo que pasaba (o más bien lo que no pasaba), no había respuestas para entender el enorme vacío que nos rodeaba, pero sin embargo viniste; Nos elegiste. Nuestra meta final fue siempre hasta que llegaras, y aunque a veces  nos fallaban las fuerzas y nos pesaba el alma, nunca perdimos la esperanza. Pero la decisión final la tomaste tú. Hoy, donde tenemos ya casi 6  meses juntas, puedo decirte amor mío que todo ha quedado atrás, que todo ese sufrir se ha transformado en agradecimiento y amor, que solo queremos estar contigo para siempre.

Te mueves mucho, y cada patadita tuya me hace sonreír, eres una inyección de energía, de paz. He sido tan feliz este tiempo, hace años que no me sentía tan plena y tan tranquila. Y tu me has dado eso mi Emilia, te guardaré aquí dentro por siempre, incluso hasta después de que hayas nacido y te conviertas en una mujer, siempre estarás dentro de mí, porque en este momento somos un solo ser con 2 corazones que laten y eso no se olvida nunca, eso te cambia, te transforma.

Con tu papá hemos ido comprando tus cositas, juntando de a poco tu ropa, tu coche. Has heredado bastante ropa de tu prima, ya sabes que somos austeros, pero todo es precioso, todo ha sido escogido con el mayor amor del mundo para nuestra princesa. En las noches, cuando nos metemos a la cama con tu papá, ambos decimos que es nuestro momento favorito del día. El te toca e intenta sentirte todo el tiempo, a veces te escondes o te duermes, pero le has dado muchas veces la alegría de moverte cuando su mano está en mi panza. La primera vez que te sintió se emocionó mucho. Te habla y te cuenta cosas, te dice que te ama y que te estamos esperando.

Seguimos con las remodelaciones de la casa, de tu casa. Va a quedar tan linda, todo ha sido pensado para la nueva familia que seremos. Estoy segura de que viviremos nuestros mejores años los tres juntos en ese lugar. Te veo corriendo por el patio, celebrando tus cumpleaños, compartiendo con todos los que desde ya te quieren tanto.

Eres mi mejor compañía, mientras trabajo, voy a clases, manejo o simplemente estoy tendida tejiendote con el crochet chalequitos y mantas, tus movimientos son bálsamos para mi alma, mi sanación, latido a latido.

Gracias mi niña cósmica, milagro de amor tan infinito. Te amo profundamente.

Tu mamá.

 

Ya la siento

Estándar

Con casi 5 meses de embarazo, por fin empecé a sentir a Emilia. Una mañana, mientras aún seguía acostada, sentí como un pequeño golpecito, como un gorgorito, una burbuja, una especie de latido. Me concentré y lo volví a sentir 2 veces más. No había dudas de que era ella, era algo único, incomparable a nada más.

Todo esto ocurrió en un mini viaje al sur que hicimos con S. a modo de vacaciones y un último viaje los dos antes de ser tres. Pero como que me anduve olvidando que estaba embarazada y eso me terminó pasando la cuenta. Viajé en avión, tomé mi maleta, caminé muchísimo, anduvimos en auto por caminos de tierra y bueno, comenzaron las contracciones. Se me ponía la panza dura y me dolía igual como si me fuese a venir la regla. Horror. Esto fue en aumento, me alcancé a contar 14 diarias, y a Emilia no la volví a sentir. Le escribí a mi doctor, y yo jurando que me diría que era normal, me mandó a tomar progesterona por las noches y a adelantar mi ecografía de las 20-24 semanas. Casi me morí. Me asusté mucho y me pasé las peores películas.

Por fin, hace un par de días nos hicimos la ecografía y gracias al cielo estaba todo bien. Ella inmensa, latiendo y moviéndose. Fue uno de los mayores alivios de mi vida. Es que me moría si le pasaba algo, si yo había hecho algo que la dañara. Por suerte las contracciones han ido disminuyendo y estoy tratando de verdad de bajar las revoluciones y quedarme más quieta. Pasa que como ya me siento bien, me afloró una energía impresionante y sólo quiero hacer cosas. Más aún con la casa nueva, con la que estamos comenzando las remodelaciones, y es imposible sólo quedarse mirando.

Como si hubiese sabido, al otro día de la ecografía, Emilia volvió a pronunciarse. Me pegó 3 patadas fuertes, que llegué a sentir en mi mano cuando me toqué la panza. Y de ahí no ha parado. Mi pescadito nada y se mueve como nunca, a toda hora, sobretodo en las mañanas. Hoy hasta S. la pudo sentir.

Debo decir que es una sensación maravillosa. Ahora sí que estoy disfrutando esto, el ya sentirla me da una paz enorme, de saber que mi chiquitita está ahí, creciendo y comunicándose conmigo. La amo tanto, y agradezco infinitamente que todo esté bien. Es mi campeona. Sigue fuerte mi preciosa, ya queda cada vez menos para poder mirarnos.

Emilia

Estándar

Es una niña. En un 90%, ya que nunca aseguran el 100 me dijeron. Así que es una niña y se llamará Emilia.

Emilia como mi bisabuela, una mujer hermosa, quien tuvo a su única hija, mi abuela, quien a su vez parió a 8 hijos, siendo la mayor mi madre, y yo siendo la mayor de los 3 hijos de mi  madre. Hay una dinastía ahí con las mujeres mayores. Será la bisnieta n°9 (que bello número) y la octava mujer seguida, sólo el mayor es hombre.

Estamos felices, Emilia es preciosa, se mueve, traga líquido amniótico, nos saluda con su manito. Está perfectamente. Mi pancita ya se asoma en todo su esplendor, las náuseas se han ido por completo, y hoy, con 18 semanas (ya casi la mitad!) puedo decir que estoy de verdad disfrutando mi tan esperado embarazo. Serán las gotitas de Bach, la ayuda de la sicóloga (con quien aún estamos trabajando ciertos rollos y temores), o el simple hecho de ya sentirme bien y poder concentrarme en la conexión con mi niña.

Cambia tanto cuando ya una sabe qué será. Ya no es más el porotito, el embrioncito, el pimentón…..ahora es Emilia, nuestra niña adorada, de la que hablamos todos los días, imaginándola, imaginándonos a nosotros como padres, todo lo que haremos juntos.

Ya nos entregaron además nuestra casa. Comenzaremos pronto con la remodelación. Es de esperar logremos cambiarnos antes de que Emilia nazca, pero sino, tendrá que ser después. Es lo de menos. Sé que seremos muy felices los 3 ahí.

En unos días más nos iremos al sur, a unas mini vacaciones. Tal vez nuestro último viaje mientras seamos 2, y mi última subida a un avión en mucho tiempo. Cambiará nuestra vida, luego de 11 años juntos, sólo nosotros dos, llegará una personita a revolverlo todo, a cambiar nuestra rutina y costumbres, a movernos el piso y ponernos en segundo plano a ambos. Contamos los días esperando su llegada, sólo quiero olerla y mirarla, mirarla infinitamente el resto de mi vida.

 

 

Estrés materno

Estándar

Serán las hormonas, lo de madre primeriza, madre por ovodonación, no lo sé. El caso es que estoy estresada. No quiero sonar loca ni malagradecida, entiéndase que quiero a este ser que crece dentro mío con todo mi corazón y cuento los días para que nazca, no quiero quejarme, pero siendo bien sincera, el estar embarazada no ha sido color de rosas.

Emocionalmente hablando, últimamente me he sentido deprimida. Tal vez sea que llevo 3 meses sintiéndome pésimo todo el día – todos los días – con náuseas, cansancio, dolor de cabeza, algo bastante invalidante, donde todo me implica el doble de esfuerzo y donde lo peor de todo es que “no tengo derecho a quejarme”. He recibido varios comentarios de este tipo, cuando  me preguntan cómo me he sentido y yo digo que mal, me dicen “ah bueno, pero ahora no puedes quejarte”, o “tanto que lo esperaste que ahora aguántate” o peor aún “puede que el malestar te dure todo el embarazo así que acostúmbrate”. Y yo me quedo de una pieza, porque me pregunto si todo esto se lo dirían a alguien que se embarazó rápidamente. Es que acaso porque a mí me costó 7 años, millones de pesos y mucho sufrimiento que es que ahora sólo tengo que estar feliz?

Pues lo siento pero no. Y sé que tal vez muchas me odiarán por este post, muchas que aún no lo han logrado, pero como me dijo una buena amiga: “Estuviste 7 años con un mismo tema, poniendo toda tu energía ahí, y ahora que resultó, es lógico que todo ese estrés, esa pena, esa ansiedad que quedó dando vueltas salgan por algún lado”. Sin contar el sube y baja hormonal!

Y pasa que me siento sola. Que mi vida ya me cambió 100%, que a veces extraño no pescar mis zapatillas y salir corriendo a todo lo que doy,  agarrar una botella de vino y tomármela entera. Porque claro que me he enrollado, a veces aún me da tristeza no ser la mamá genética de este bebé, sobretodo con el nacimiento de mi sobrina, me será imposible no hacer comparaciones. Aún ni siquiera siento al bebé dentro mío, es sólo malestar, entonces feliz, sí, lo estoy, pero también asustada y cansada.

S. por su parte ha seguido su vida normal. Yo ya ni salgo en las noches porque lo pasaba mal, sintiéndome fatal y con un sueño terrible sólo añoraba mi cama. Pero él sigue como si nada y me exige un poco que esté con energías y sonriente. Pero la verdad es que cada día cuando vuelve del trabajo me encuentra tirada en la cama. Cuando intento hablarle de esto noto que se molesta e invalida mis emociones. Sólo me gustaría un poco de solidaridad y empatía, pero no se puede. Es que la especie masculina para estos temas si que no, pasan a ser una subespecie. Así que me pedí hora con mi sicóloga y fui hoy. Para mi sorpresa y alivio, todo lo que me pasa es NORMAL.

Me dice que el malestar ya debiese ir desapareciendo, y creo ya con 15 semanas estar sintiéndome algo mejor, . Si se van las náuseas, todo mejoraría bastante. Me encontró algo ansiosa así que me mandó con una terapeuta floral que me dará flores de Bach, las que son perfectamente seguras en el embarazo. Ahí veremos como ando.

Yo sólo quiero conectarme con este bebito. S. ha estado muy estresado y con problemas de diversa índole. Lamentablemente yo he ido absorbiendo su energía, su estrés y sus problemas. Y por otro lado tengo mucha, mucha culpa de estar pasándole estrés al bebé.

El otro día me volví loca y en mis desvelos no me podía sacar de la cabeza la idea de que algo le había pasado, que cuando fuera a control a fin de mes me dirían que el bebé estaba muerto. Necesitaba verlo, no podía esperar 3 semanas más. Así que me fui a la primera clínica donde encontré un ginecólogo con una hora disponible y le rogué que por favor me hiciera una ecografía, que sólo necesitaba ver que ese corazoncito aún latía. Pidió una orden para el ecógrafo bajo el diagnostico de “estrés materno”. Supongo que es todo un concepto ya, y que no era la primera ni la última en hacer algo así.

Loca o no, estoy contenta de haberlo hecho. Ahí estaba mi manzanita, latiendo fuerte, moviéndose, con todo su cuerpo formado y ya tan grande que no cabía entera en la imagen. Se me inundaron los ojos de lágrimas, de emoción, de culpa, de agradecimiento. Le prometí que de ahora en adelante se acababa el estrés, el agobio. Que sólo quiero sentir amor y traspasárselo, que nos conectemos desde ya.

Como tu mamá mi vida, sólo quiero que te sientas orgullos@ de mí, que me quieras, que sientas el amor infinito que yo ya tengo por tí. Quiero que seas feliz, que tu casa esté plagada de amor, que puedas desarrollarte en todo tu potencial. Tu mamá esta trabajando muy duro para eso, sólo quiero lo mejor para tí. Perdóname por a veces decaer, por quejarme cuando no debiese, por autoboicotear mi felicidad. Has sido la mayor alegría de mi vida y seguiré luchando por estar mejor, por ser para tí una súper mamá. Te amo manzanita.

Ha nacido mi sobrina!

Estándar

Anoche, mi hermana M. tuvo a su preciosa E. Finalmente fue por cesárea ya que el bebé nunca se encajó ni ella se dilató. Por suerte fue así, ya que la placenta venía muy pegada al útero y cuando la sacaron tuvo una hemorragia que la dejó con anemia y transfusión de hierro. Si hubiese sido parto normal tal vez habría perdido su útero. Uf, la salvó su propia hijita.

Debo decir que como tía y madrina me encuentro totalmente enamorada de esta preciosura. Pesó 3,5 kg, midió 47 cms y es la bebita más bella que he visto en mi vida, y no es amor de tía! Es que es para no creerlo cuando una la mira, es hermosísima, y cuando mi cuñado la mostró a través de la ventanita ella venía muy despierta y parecía como que nos miraba a todos, que babeando no parábamos de tomarle fotos.

Ver a M. de mamá ha sido muy lindo, sabiendo todo lo que pasó, el largo camino que vivió hasta llegar a este milagrito, me emociona de sobremanera. Es para gritar gracias y mil veces gracias!

Con esto, ya cuento los días para tener a mi propio cachorrito en mis brazos, es que de solo imaginármelo no paro de sonreír. Será mío, mío! Falta tanto aún. Sigue creciendo sano y fuerte mi campeón(a). Aquí somos tantos los que con demasiado amor te esperamos.

Gracias a la vida

Estándar

Cuando nos ha tocado sufrir, a algunas tanto, cuando todo eran pérdidas, duelos, tristezas, un manto gris cubriéndolo todo, la vida hace un giro, uno de 180 grados, y de repente todo es belleza, buenas noticias, sol, brillantez, amor. En ese lado me encuentro ahora, y sólo puedo dar gracias, gracias eternas, porque la vida sí puede ser muy bella, todo sí puede ser mejor y cuando ésta nos sonríe, es para amarla entrañablemente.

El bebito está perfecto.

Ha habido un antes y un después de esa ecografía. Aunque siempre los riesgos permanecen, ya no quiero pensar en nada malo, nada que vaya a estropear este camino. Estoy en el lado lindo y quiero disfrutarlo, merezco disfrutarlo, tanto S. como yo. Estamos fascinados con nuestro limoncito que ya mide 7 cms, tiene un huesito nasal normal y una translucencia nucal de 1,5 mm (bajo 3mm se considera normal). Se mueve como loco, y luego se queda quieto, porque parece que se duerme, así instantáneamente. Es una preciosura, una ternura máxima, tiene un perfil delicioso, no paro de mirar la foto del ecógrafo, totalmente enamorada y embobada con este milagro.

Le vieron el tubérculo genital, son unas líneas paralelas sobre las piernas, si están horizontales es mujer, si están en 45 grados es hombre.

Me dijeron 70% que es niña. Aunque todo puede cambiar y que no me pusiera a comprarle nada aún hasta la semana 20 que es cuando se sabe realmente. Así que fue una sorpresa, porque mi intuición siempre me hizo sentir que era hombre, pero en realidad no me puede importar menos el sexo, sea hombre o mujer yo encantada. Así que esperaré hasta saberlo 100% y no atribuirle ningún género aún.

Ya por fin pude contarlo a todo el mundo. A toda mi familia extendida, tíos, primos, a mis amigas y amigos. Todos casi se murieron con el notición. Algunos lloraban, recibí muchísimos llamados y  mensajes de felicitaciones, es que ya nadie se lo esperaba, ya nadie ni siquiera nos preguntaba al respecto. Nos han dicho que es la mejor noticia que han recibido en mucho tiempo y ha sido lo mejor poder dar una buena noticia, alegrar a todos y recibir de vuelta puro amor, amor, amor.

Ya firmamos por nuestra casita también. Nos la entregan en un mes más y empezaremos con los arreglos. No sé si alcance a nacer antes de cambiarnos a vivir ahí, pero ya veremos.

Vida nueva y renovada, casa, hijo/a, parece un sueño. Pero no, es la realidad, nuestra preciosa realidad de hoy. Gracias a la vida.